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domingo, 19 de julio de 2015

HOMOSEXUALIDAD - RELIGIÓN
Despues de ver la película, usted sabrá qué no debe hacer cuando un ser querido le confiesa que es homosexual.





  Para las personas que no están atadas a dogmas religiosos, la homosexualidad es tan normal como el celibato o la abtinencia sexual voluntaria. Lo que realmente hiere su sensibilidad emocional y moral, son las manifestaciones de orden exagerado y/o provocativas de la homosexualidad - como también lo son las de la heterosexualidad -, solo que a éstas, se las tolera porque son las más comunes (una amplia mayoría).
  Personalmente, creo que para combatir la homofobia - tan dañina para la sociedad - se debería incluir en la enseñanza secundaria, una materia que trate la homosexualidad y su comportamiento social. En las Paradas Gay, a nadie que no lo sea, le gusta ver hombres vestidos con lingery femenina y haciendo gestos obscenos para demostrar el orgullo gay; o a mujeres besándose en la boca, delante de todo el mundo de diferentes edades y tendencias sexuales.  
  Apuesto a que todos tenemos un pariente, amigo o conocido homosexual, que sabe comportarse y darse su lugar como tal, que si bien no es necesario ocultar o disimular su condición, logra ganarse nuestro cariño, confianza y admiración hacia su persona. No sucede lo mismo, con quienes pretenden toman el lugar de la mujer, vistiéndose, maquillándose y gesticulando como ella.
  Tal vez, si en la educación a partir de la adolescencia, se instruyera sobre esta premisa, la homosexualidad gozaría de más privilegios, tanto sociales como profesionales. Creo que debe ser un tema a tratar con más seriedad y compromiso profesional, por la Psicología y la Pedagogía.
  La homosexualidad, como la prostitución y la pornografía, no son un problema, ni una enfermedad. Sí lo son, quienes pertenecen a estas categorías y tienen aptitudes desviadas del orden moral.

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   Walter E. Carena
   Twitter: @wcarena