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jueves, 5 de junio de 2014

HUMANIDAD...
¿Especie auto-depredadora?



       


No es la especie...

... después de bucear por mucho tiempo en imnumerables libros, links, blogs, y varios etcs, llegué a la triste conclusión - la que tanto me resistí a aceptar - de que existió, existe y existirá una dualidad socio-moral en nuestra especie. 
  Una gran parte de ella, carga en su ADN la fatídica auto-depredación. Son también imnumerables los motivos, las excusas y razones que utilizan cínicamente para satisfacer su sed de sangre, sufrimiento, agonía y muerte de su propia especie. No vale la pena enumerar  las diferentes culturas, razas y etnias humanas que se encuadran en esta triste realidad, ni las diversas excusas que utilizaron, utilizan y utilizarán para llevar a cabo sus masacres, genocidios y holocaustos. Siempre ha sido así, por lo menos, desde que tenemos noticias de la aparición del ser humano. Ningún continente escapa de esta ancestral y actual desgracia.
   La historia nos muestra lo terriblemente bárbaros, sanguinarios y autodestructivos que fueron nuestros antepasados, de todas las razas, etnias y culturas a las que me refiero: El hombre como especie. Y la historia futura le mostrará a nuestros descendientes, exactamente lo mismo de los tiempos actuales...¿será así hasta el fin de la raza humana? 

   La otra gran parte de la especie, no carga - o tal vez ha podido modificar de alguna forma inexplicable hasta hoy - el mismo ADN que la primera. Somos los que odiamos la barbarie, las guerras y el sufrimiento de otros seres vivos; somos las víctimas de los primeros; somos quiénes evitamos que nuestro planeta se transforme en un extraordinario cubo de sangre.
   Ante la falta de adjetivos y de explicaciones científicas convincentes, se ha dado en intitular a esta dualidad como: el bien y el mal; Dios y el Diablo.
    El avance tecnológico, ha servido para informarnos en forma inmediata de lo que ocurre de bueno y de malo en el mundo. Para comunicar a la humanidad entre sí, y entre otros, instantáneamente. Para desnudar públicamente el alma de seres buenos y malos (depredadores y sus víctimas). Para mostrarnos quiénes son los culpables de nuestras desgracias; de nuestros asesinatos; violaciones; torturas y genocidios. Para señalarnos quiénes nos defienden; quiénes se preocupan por nosotros...quiénes arriesgan sus vidas para que muchos sigamos viviendo en paz y sin dolor.
    Pero se ha mostrado inútil en "modificar" el ADN de los auto-depredadores de la especie. ¿Qué pasó con la Evolución positiva? ¿Cuál será la clave (¿existirá?) para llevar a cabo una transformación genética en esa parte de la dualidad que tanto nos avergüenza?
   Tal vez las respuestas a estas interrogantes nunca nos llegue...pero la esperanza aún sobrevive, al final, ésta no es otra cosa que el abono de la vida del ser humano.

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  Walter E. Carena
  Twitter: @wcarena