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miércoles, 9 de abril de 2014

HOMOSEXUALES ADOPTANDO BEBÉS...



                                                                             Imágenes extraídas de Google.
   
No voy a entrar en el área judicial de este tema, porque no soy abogado. Simplemente hago reflexiones descargando mi empatía, no en las parejas gays (no se trata de discriminación), sino en los adolescentes y jóvenes en los que se convertirán esos bebés en el futuro inmediato. 
  Se está discutiendo, en algunos de nuestros países sudamericanos este escabroso dilema social. Los que están a favor, se basan en ejemplos de experiencias en Europa y EEUU -¡vaya ejemplos! - ¿Quién dijo que hoy por hoy, esas sociedades pueden aportarnos ejemplos válidos de cualquier estilo de vida, y/o nuevas experiencias?  ¿Hasta cuando vamos a "copiar" sus costumbres sociales, económicas y jurídicas? ¿Acaso ya no se ha demostrado hasta el cansancio que nuestra sociedad ha evoluído lo suficiente, como para crear e implementar nuestras normas y estilos de vida? ¿Acaso no se ha demostrado fehacientemente que la sociedad europea y estadounidense se ha deteriorado tanto en los últimos cuarenta años, que muchos sociólogos, politólogos y filósofos de esos países han criticado - y critican - la moral y las buenas costumbres, hasta de los personajes que ostentan responsabilidades civiles de suma importancia? 
  No es necesario profundizar psicológicamente, ni recurrir a científicos de la razón y el raciocínio, para llegar a la conclusión  que quiénes aceptan esta controvertida medida, sienten empatía apenas por los adultos homosexuales. ¿Alguien ya se colocó en el lugar de un adolescente o joven, que responde a una simple pregunta de un compañero de clases, o a una conquista amorosa, sobre su filiación? "No tengo madre, pero tengo dos padres" o "No tengo padre, pero tengo dos madres" o " Fui adoptado por una pareja de homosexuales" . Ya el hecho  de haber sido adoptado, siempre fue constrangedor para cualquier ser humano adolescente o joven adulto; si a esto se le agrega el hecho de la homosexualidad de los padres, es fácil imaginar el estado emocional del individuo en cuestión.
   La sociedad debe reflexionar antes de pocisionarse a favor, o en contra de la adopción de niños por parte de matrimonios gays o entre lesbianas; no debe temer ser acusado de discriminación, pues no lo es. Éstos tienen derecho de ennoviarse y casarse legalmente, ya que esta aptitud no perjudica a nadie en forma directa. Sin embargo, al hacer efectiva una adopción, se involucra directamente a una tercera persona, cuyas posibilidades de salir emocionalmente perjudicado, al  ser usado para motivar la felicidad de otros dos, son muy altas.
   La hipocrecía no debe empañar a el buen senso, se debe tener en cuenta que un niño será criado con mucho amor (sin duda alguna), pero... ¿se puede asegurar que este sentimiento será suficiente para evitar el choque emocional, una o dos décadas más tarde?.
  La explicación que dan los psicólogos y sociólogos, para afirmar que el riesgo de herir las emociones de los adoptados es mínimo, es subjetiva: nunca leí que se hiciera un seguimiento a todos los individuos de más de quince años de edad, que hayan sido adoptados por homosexuales, y que la mayoría no hubiera sufrido ningún tipo de consecuencias negativas. Nadie ha tenido el coraje (profesionales y medios de comunicación) de aclarar, que si bien la homosexualidad es algo común y corriente, está lejos de ser la condición ideal para criar y educar a un niño, debido a que está fuera de los padrones establecidos por la naturaleza, la historia y las normas de convivencia de nuestra especie.
  Cuando se trata de la salud emocional de una futura persona adulta, no se puede ser subjetivo e imaginar que todo saldrá como las personas involucradas desean. El riesgo es enorme, y debe tenerse responsablemente en cuenta.
  Los blogers que encontré en Google, y que están a favor de dicha adopción, claramente, no son imparciales. Abundan los colores rosa y  frases cariñosamente expresadas con marcado énfasis homosexual; lo que denota la intención de defender propositalmente, el derecho de esta comunidad a ser felices utilizando ese recurso.  
  Estoy consciente de que seré acusado livianamente de discriminador de la comunidad homosexual. Puedo jurar que no lo soy. El  hecho de que no esté de acuerdo con determinadas aptitudes (adopción de niños, demostraciones públicas de obscenidad, intercambios de caricias y ósculos  en la vía pública y el radicalismo ideológico de su pocisión ante opinones divergentes de su condición, que rayan la necedad), no me hace un discriminador, ya que tampoco concuerdo con esas aptitudes por parte de los heterosexuales. Tal vez discrimine la actitud,  no la condición. 
  Los niños sin padres no merecen, debido a su orfandad, ser objeto de experimentos  emocionales que visan satisfacer el deseo de quiénes no se encuadran en los padrones ya establecidos para asegurar el desarrollo físico, emocional e intelectual del hombre como especie. Se corre el riesgo de causar un daño, si bien mitigable, absolutamente irreparable en algunas personas.
  Monseñor Cotugno, si bien es un padre católico, no utiliza la religión para explicar su pocisión. No habla de pecados, ni ofensas Divinas.


  He visto unos diez videos que tratan la adopción de niños por homosexuales, en ninguno de ellos se demuestra empatía por el futuro adolescente o joven adulto, como lo expresé al principio del post.
  La homosexualidad es una parte de la condición humana, no debe juzgarse ni discriminarse, debe ser respetada, aunque muchas veces, no compartida. Como también la heterosexualidad debe ser respetada por la homosexualidad; no  puede esta última, estar siempre a la defensiva, a menos que aptitudes fuera de lugar hieran la sensibilidad de la primera. Cada vez que un hetero discorda de un homo, éste se defiende acusándolo de discriminación. En la mayoría de los casos, no es así; apenas se trata de un trillado mecanismo de auto-defensa innecesaria.
  Los bebés humanos tienen un derecho natural inalienable, de ser  criados y educados dentro de los parámetros creados por el orden pre-establecido  del género animal: Por un macho y una hembra, sean, o no, sus legítimos fecundadores. 
  Lo que sí queda claro, es la necesidad urgente de promover más debates; son imprescindibles estudios profundos sobre la adopción de niños por parte de homosexuales. Se debería esperar a que la sociedad madure con respecto a esta opción, para que sea mejor el futuro social de los adoptados.

  Walter E. Carena
  Twitter: @wcarena