Buscar este blog

jueves, 30 de mayo de 2013

  Integración financiera, y Banco de Desarrollo del Sur, utopía o realidad.

    

 
  Mucho hemos escuchado y leído sobre la integración política y comercial de América Latina, pero poco hemos leído sobre la posibilidad de una integración financiera entre los países sur y centroamericanos.
   Dentro de la integración financiera, hay dos puntos importantes a ser tocados: la eliminación del dólar en el comercio intra-regional y el consecuente establecimiento de una unidad de cuenta común entre los países por un lado; y por otro, la creación de un fondo común de reservas monetarias latinoamericanas que actualmente se encuentran en bancos estadounidenses, con el objetivo de financiar el desarrollo de los países de la región.
  El primer punto, ya lo hemos visto desarrollado con la creación del Sucre, sin embargo solo lo usan unos pocos países y solo para comercializar algunos productos. ¿Qué diferencia al Sucre del Dólar? Muchísimas cosas; la primera es que el dólar es una moneda corriente emitida por un Banco Central (la FED), su valor es volátil según el antojo de la FED, y los latinoamericanos no tenemos incidencia en el precio de la divisa estadounidense; por otra parte, el Sucre no es una moneda de uso corriente, sino que es el equivalente a una tarjeta de crédito y tiene un precio fijo, y se crean sucres con cada transacción comercial entre los países, evitando la manipulación de los bancos centrales. Cuando dos países de la región, por ejemplo Uruguay y Colombia, quieren hacer una transacción comercial con dólares, el procedimiento financiero es este: el importador (Colombia en este caso) debe comprar dólares a precio de venta y luego los gira a Uruguay, en donde el exportador debe cambiarlos a pesos uruguayos a precio de compra (menor que el de venta) con lo que perdería dinero (en el caso de Uruguay al TC actual, unos 60 centésimos por dólar recibido). Si aplicamos este caso a todas las exportaciones uruguayas, estamos perdiendo 6.000 millones de pesos por año al utilizar el dólar como medio de pago internacional, que equivaldría a la construcción de 7 Antel (Administración Nacional de Telecomunicaciones) Arena, o a 150 escuelas, por año. 
   El mecanismo de una transacción utilizando el sucre es totalmente diferente; tomando como ejemplo el caso de Colombia y Uruguay sería de esta forma: el importador colombiano pagaría la importación en pesos colombianos, que equivale a determinada cantidad de sucres, de ahí se acreditaría en la cuenta de Uruguay esa cantidad de sucres y el exportador cobraría en pesos uruguayos la cantidad en sucres. La principal ventaja, es que al no existir un precio de compra y otro de venta de este medio de pago, no se pierde dinero con el cambio; además ahorraría tiempo en la transacción, ya que ningún país suele tener problemas para conseguir su propia moneda; el comercio no sería rehén de las reservas en dólares de un país, ya que un país sin reservas puede comerciar de la misma forma que uno que las tenga; y por último, comerciar con los países que usen ese sistema sería más fácil (en el sentido financiero) que hacerlo con otros que no lo usen.
   Por otro lado, tenemos el "problema" de las reservas internacionales latinoamericanas. Actualmente estas reservas son de casi 800.000 millones de dólares (16 veces el PBI uruguayo) y se encuentran depositadas en EEUU, que es el ojo de la tormenta en esta crisis financiera, a una tasa de interés de 0,25% anual. Este dinero perfectamente podría ser repatriado y formar un Banco de Desarrollo Sudaméricano, que financie las inversiones que nuestros países precisan, y que son muchas. Por ejemplo, se le podría prestar dinero a Codelco (empresa estatal chilena dedicada a la explotación del cobre) para que Chile no precise de empresas extranjeras para su explotación, y con el dinero obtenido, pague el préstamo e invierta más recursos en sectores clave como salud y educación. Se pueden poner miles de ejemplos de este tipo para cada país de la región, en sectores como: carreteras, vías férreas, puertos, minería, telecomunicaciones, agricultura, mejora de la gestión pública, entre otras.
   En conclusión, estas medidas ayudarían a dinamizar el comercio intra regional, reducirían nuestra dependencia del sector financiero internacional (o casino financiero internacional), y por tanto nos daría más estabilidad, estimularían la inversión en sectores estratégicos, transformándonos en una región cada vez más competitiva y por último, no nos haría dependientes de las reservas internacionales, ya que no dependeríamos de estas para el comercio internacional y en consecuencia haría más independiente a cada uno de nuestros países, desde el punto de vista monetario —

* - Estudiante de Relaciones Internacionales. Uruguayo de nacimiento y sudamericano de corazón.