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domingo, 10 de febrero de 2013

Mujer: tan hermosa, tan poderosa...tan temida!
 
Imágenes extraídas de Google

  Ella, la mujer, que debería ser el referente de la raza humana, ha sido perseguida, cazada, torturada, vejada y asesinada por quién hoy ocupa, irónicamente, la privilegiada posición de referencia de nuestra especie.
  Son muchos los motivos reales, y muchas las falsas verdades, que se han manifestado - y aún hoy, se sostienen con cínicos aires de superioridad - que abundan en manifiestos socio-políticos; artículos de revistas especializadas en Sociología y Antropología; en las innumerables religiones que se han expandido por el globo terrestre; en los libros de historia, antigua y reciente y en todos los partidos políticos no-socialistas, para intentar justificar, esta injusta realidad.  Quién esté pensando en casos extraordinarios de culto a la mujer, debe saber que en el caso de algunas religiones, se rinde culto a imágenes de mujeres, y no a seres vivos. Nunca se vio, salvo en rarísimas excepciones, a mujeres ocupando cargos de alta jerarquía, y cuando lo hicieron, terminaron siendo vilipendiadas por historiadores y líderes religiosos. Recién a partir de la mitad del siglo XX, es que la mujer comienza proyectarse como una moderna revolucionaria social, reivindicando perante la sociedad y las autoridades consecuentes, un lugar de destaque, de reconocimiento y de participación en la política.
    
El valor ignorado de la mujer.


  La hembra de la especie animal, ha sido - y es - quién carga con la mayor y más peligrosa responsabilidad en el núcleo familiar. Con suma valentía e intrepidez, protege su prole y su madriguera  contra cualquier agresor que amenaze su área de influencia, no importando su tamaño y ferocidad. En una considerable proporción de animales (incluyendo en muchos casos, al ser humano), lo debe hacer absolutamente sola, pues su compañero de especie suele alejarse, en busca de otros territorios y otras compañeras, abandonando a la buena de Dios, a su familia y al territorio antes conquistado. Este hecho, por ser tan común, ha perdido, por parte de la sociedad humana, la capacidad de analizar el intrínseco valor que contiene como aptitud femenina. 
  La mujer posee una virtud innata, regalo de La madre Naturaleza, que ha provocado (por increíble que parezca) la envidia disimulada de su compañero de especie: la gravidez. Puede parecer un tanto sensacionalista señalar esa envidia, pero...¿alguien se ha detenido a pensar, qué inconmesurable poder representa el hecho de gestar dentro de su propio organismo, a un ser vivo? El hombre hace su parte - no por obligación, sino por placer - y se recuesta a esperar las consecuencias de sus minutos de desahogo, sin aportar nada más que una micróscopica célula. Ese hecho, la gestación, contiene un poder físico y mental, que macho de ninguna especie podrá nunca igualar; esa nueva vida está dentro de ella, por lo tanto, es la única que tiene poder para continuar, o interrumpir la gestación. En la mayoría de los casos, esos celos pasan inadvertidos para el consciente, quedando profundamente  grabado en el sub-consciente, que transmite su manifestación a través de actitudes y gestos negativos hacia su compañera.

 El temor y la persecución.

  Otro poder casi indestructible, que caracteriza a la mujer, y que ha provocado - y provoca - un terror aparentemente absurdo, visceral e ineludible, es la seducción. Este poder, comenzó siendo parte de los instintos de reproducción y perpetuidad de la especie, transformándose através de generaciones, en un arma letal para conquistar espacios de suma relevancia en la política y en la sociedad de clases, alcanzando, en un sinnúmero de ocasiones, lugares de alto escalón, y jerarquías en la aristocracia y las asociaciones empresariales. 
  No fué producto de la imaginación - como alega el Vaticano y otros líderes religiosos - de Dan Brown, lo expuesto por este investigador incansable de símbolos históricos, en su Best Seller El Código Da Vinci, respecto a María Magdalena. Otros investigadores antes de él, ya habían descubierto a través de papiros, pinturas y escritos de los apóstoles, que la "prostituta" bíblica no era tal cosa, sino todo lo contrario. El pecado de D. Brown, fué convertir esas pruebas seculares en Best Sellers.
   
Dan Brown. Escritor y simbologista  María Magdalena, esposa de Jesús de Nazaret.

 En otras civilizaciones, se desfiguraba el rostro de las adolescentes (bárbaras y africanas) con la estúpida excusa de que debían llevar la marca de su clan, ocultando de esta forma, una buena parte de la seducción de sus mujeres. Los musulmanes,  hindúes, orientales y gitanos, aún utilizan atavíos que cubren por completo la figura feminina, sus contornos armoniosos y sensuales, con el absurdo motivo de mantener las viejas tradiciones. No es necesario profundizar mucho, para darse cuenta de que el verdadero motivo, es el temor que le tienen sus hombres a la seductora belleza de sus miradas y formas físicas, algo que podría desencadenar la pérdida de su propiedad, por si acaso alguien más poderoso que él, caiga rendido a los pies de la dama.

 El Cristianismo ha sido una religión de las más crueles, más temerosas e implacables con la mujer, llegando a la barbarie de quemar vivas, durante siglos, a ciento de miles, en las hogueras de la fatídica y maldita Inquisición. La excusa de los religiosos-intelectuales de la época, siempre fué la misma: Brujerías, satanismos y heregías; apelando al miedo de quiénes carecían de la educación elemental básica, (Cualquier semejanza con los métodos actuales - sensacionalismo mediático- no es casualidad).

     
Imágenes extraídas de Google 

   Aún en nuestros días, el temor a perder sus "propiedades femininas", hace a una gran parte de los hombres, torturar a sus compañeras, primero psicológicamente, para luego partir para la violencia  verbal y física. Por el único motivo de no poder debilitar el poder de seducción, apelan al terror de la humillación, degradación emocional, y en muchos casos, al homicidio.
  No se puede dejar de sentir, por estos infelices individuos, otra cosa que no sea una gran pena, pues están absolutamente contaminados y dominados por el miedo, la envidia y la impotencia.
  Son rehenes de sus propias debilidades, lo que no significa que deban quedar libres de castigo por sus atrocidades.  


Vea también: 
Hombres que golpean mujeres
¿Qué hacer con ellos?
http://unisudamericana.blogspot.com.br/2013/04/hombres-que-golpean-mujeres-que-hacer.html 

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Walter E. Carena
Twitter: @wcarena