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miércoles, 28 de noviembre de 2012


Homenaje al pueblo paraguayo - 2ª parte.

 
                                                        1869. La Guerra de la Triple Alianza. 
                                     Retrato del 2º Escuadrón de Artillería Oriental en Asunción.
                                              


                                
   
                                                                    "Triple Alianza" - Paraguay- dibujo de Enzo Perfile




Capítulo de la obra prima de E. Galeano, Las Venas Abiertas de América Latina: La guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay aniquiló la única experiencia exitosa de desarrollo independiente. (1ª Edición: 1971)
 
  El Estado paraguayo practicaba un celoso proteccionismo, muy reforzado en 1864, sobre la industria nacional y el mercado interno; los ríos interiores no estaban abiertos a las naves británicas que bombardeaban manufacturas de Manchester y Liverpool a todo el resto de América Latina. El comercio inglés no disimulaba su inquietud, no sólo porque resultaba invulnerable aquél último foco de resistencia nacional en el corazón del continente, sino también, y sobre todo, por la fuerza de ejemplo que la experiencia paraguaya hacía a los vecinos. El país más progresista de América Latina construía su futuro sin inversiones extrangeras, sin empréstitos de la banca inglesa y sin las bendiciones del comercio libre.
   Pero a medida que Paraguay iba avanzando en este proceso, se hacía más aguda la necesidad de romper la reclusión. El desarrollo industrial requería contactos más intensos y directos con el mercado internacional y las fuentes de la tecnica avanzada. Paraguay estaba objetivamente bloqueado entre Argentina y Brasil, y ambos países podían negarle el oxígeno a sus pulmones cerrándole, como lo hicieron Rivadavia y Rosas, las bocas de los ríos, o fijando impuestos arbitrarios al tránsito de sus mercancías. Para sus vecinos, por otra patrte, era una imprescindible condición, a los fines de la consolidación del Estado oligárquico, terminar con el escándalo de aquel país que se abastecía sí mismo y no quería arrodillarse ante los mercaderes británicos.
  El ministro inglés de Buenos Aires, Edward Thornton, participó considerablemente en los preparativos de la guerra. En vísperas del estallido, tomaba parte, como acesor del gobierno, en las reuniones del gabinete argentino, sentándose al lado del presidente Bartolomé Mitre. Ante su atenta mirada, se urdió la trama de provocaciones y engaños que culminó con el acuerdo argentino-brasileño y selló la suerte de Paraguay. Venancio Flores invadió Uruguay, en ancas de la intervención de los grandes vecinos, y estableció en Montevideo, después de la matanza de Paysandú, su gobierno adicto a Río de Janeiro y Buenos Aires. La Triple Alianza, estaba en funcionamiento. El presidente paraguayo Solano López había amenazado con la guerra si asaltaban Uruguay: sabía que así se estaba cerrando la tenaza de hierro en torno a la garganta de su país acorralado por la geografía y los enemigos. El historiador liberal Efraín Cardozo no tiene inconvenientes  en sostener, sin embargo,  que López se plantó frente a Brasil simplemente porque estaba ofendido: el emperador le había negado la mano de una de sus hijas. La guerra había nacido, pero era obra de Mercurio, no de Cupido.
   La prensa de Buenos Aires llamaba de "Atila de América" al presidente paraguayo López: Hay que matarlo como a un réptil, clamaban los editoriales. En setiembre de 1864, Thornton envió a Londres un extenso informe confidencial, fechado en Asunción. Describía a Paraguay como Dante al infierno, pero ponía el acento donde correspondía: "Los derechos de importación sobre casi todos los artículos son del veinte o venticinco por ciento ad valoren; pero como este valor se calcula por el precio corriente de los artículos, el derecho que se paga alcanza frecuentemente del cuarenta al cuarenta y cinco por ciento del precio de factura. Los derechos de exportación son del diez al veinte por ciento sobre el valor..." . En abril de 1865, el Standard, diario inglés en Buenos Aires, celebraba ya la declaración de guerra de Argentina contra Paraguay, cuyo presidente "ha infringido todos los usos de las naciones civilizadas", y anunciaba que la espada del presidente argentino Mitre "Llevará en su victoriosa carrera, además del peso de glorias pasadas, el impulso irresistible de la opinión pública en una causa justa". El tratado con Brasil y Uruguay se firmó el 10 de mayo de 1865; sus términos draconianos fueron dados a la publicidad un año más tarde , en el diario británico The Times,  que lo obtuvo de los banqueros acreedores de Argentina y Brasil. Los futuros vencedores se repartían anticipadamente, en el tratado, los despojos del vencido. Argentina se aseguraba todo el territorio de Misiones y el inmenso Chaco; Brasil devoraba una extensión inmensa al oeste de sus fronteras. A Uruguay, gobernado por un títere de ambas potencias, no le tocaba nada. Mitre anunció que tomarían Asunción en tres meses. Pero la guerra duró cinco años. Fué una carnicería ejecutada todo a lo largo de los fortines que defendían tramo a tramo, el río Paraguay. El "oprobioso tirano" Francisco Solano López, encarnó heroicamente la voluntad nacional de sobrevivir; el pueblo paraguayo, que no sufría la guerra desde hacía medio siglo, se inmoló a su lado. Hombres, mujeres, niños y viejos: todos se batieron como leones. Los prisioneros heridos se arrancaban las vendas para que no los obligaran a pelear contra sus hermanos. 
   En 1870, López, al frente de un ejército de espectros, ancianos y niños que se ponían barbas postizas para impresionar desde lejos, se internó en la selva. Por traición real, o imaginaria, fusiló a su hermano y a un obispo, que con él marchaban en aquella caravana sin destino. Cuando finalmente el presidente paraguayo fue asesinado a bala y a lanza en la espesura del cerro Corá, alcanzó a decir: "¡Muero por mi Patria!" y era verdad.
   Las tropas invasoras asaltaron los escombros de Asunción con el cuchillo entre los dientes. Venía para redimir al pueblo paraguayo: lo exterminaron. Paraguay tenía, al comienzo de la guerra, poco menos población que Argentina. Sólo doscientos cincuenta mil paraguayos, menos de la sexta parte, sobrevivían en 1870. Era el triunfo de la civilización. Los vencedores, arruinados por el altísimo costo del crimen, quedaban en manos de los banqueros ingleses que habían financiado la aventura (Nota del blog: Los paises de la Triple Alianza quedaban endeudados por quitarle la competencia a sus acreedores). El imperio esclavista de Pedro II, cuyas tropas se nutrían de esclavos y presos, ganó, no obstante, territorios, más de sesenta mil kilómetros cuadrados , y también mano de obra, porque muchos prisioneros paraguayos marcharon a trabajar en los cafetales paulistas con la marca de hierro de la esclavitud. La Argentina del presidente Mitre, que había aplastado a sus propios caudillos federales, se quedó con noventa y cuatro mil kilómetros cuadrados de tierra paraguaya y otros frutos del botín, según el propio Mitre había anunciado, cuando escribió: "Los prisioneros y demás artículos de guerra, nos lo dividiremos en la forma convenida". Uruguay, donde ya los herederos de Artigas habían sido muertos o derrotados y la oligarquía mandaba, participó de la guerra como socio menor y sin recompensas. Algunos de los soldados uruguayos enviados a la campaña de Paraguay habían subido a los buques con las manos atadas. Los tres paises sufrieron una bancarrota financiera que agudizó su dependencia frente a Inglaterra. La matanza de Paraguay, los signó para siempre.46   
 
46 -  Solano López arde todavía en la memoria. Cuando el Museo Histórico Nacional de Rio de Janeiro anunció, en setiembre de 1969, que inauguraría una vitrina al Presidente paraguayo, los militares reaccionaron furiosamente. El General Mourao Filho, que había desencadenado el golpe de estado de 1964, declaró a la Prensa: "Un viento de locura barre al país...Solano López es una figura que debe ser borrada para siempre de nuestra historia, como paradigma del dictador uniformado sudamericano. Fué un sanguinario que destruyó al Paraguay, llevándolo a una guerra imposible".

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   El próximo miércoles 5/12/2012, será publicada la 3ª y última parte del capítulo dedicado a Paraguay de Las Venas Abiertas de América Latina, en un humilde homenaje al heroico pueblo guaraní.
 
  Walter E. Carena
  Twitter: @wcarena