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jueves, 15 de noviembre de 2012

Defensa de la mujer, sí...Feminismo, no!
 
                 Imágenes extraídas de Google


   Desde que me conozco como adulto, siempre repudié el mal trato a la mujer, ya sea emocional o físico, por parte de los hombres - padres, hermanos, novios, maridos, ex-maridos, patrones, y muchos etcéteras -. En verdad, poco importa de qué tipo de relación se trate.
  Lo que sí importa, y mucho, es el abuso moral y físico que los hombres ejercen sobre sus naturales compañeras, en el largo trayecto hacia la vejez y hacia el día final.
  Hombres que  maltratan a mujeres y niños, deben tener un peligroso desequilibrio emocional,  tal vez  provocado por un traumático complejo de inferioridad. Me refiero al sexo "fuerte" de todo el planeta, de todas las religiones, y de todas las razas.
  Leyes como la Ley Máría da Penha ( http://www.planalto.gov.br/ccivil_03/_ato2004-2006/2006/lei/l11340.htm) de Brasil, ya deberían estar vigentes en todos los países de nuestro continente, para que desde aquí, se proyecte como ejemplo al resto del mundo. 
  La Psicología convencional, intenta desvendar el misterioso impulso a humillar, ofender, agredir físicamente - inclusive, asesinar -, y torturar a las mujeres de todas las edades, pero aparentemente, aún no ha podido encontrar una causa definitiva.
  Las mafias inescrupulosas que secuestran, roban y compran a las más jóvenes con fines sexuales mercantilistas, deberían ser quirurgicamente monitoreados, juzgados y socialmente "cancelados", de la forma que sea más segura para las familias que son el blanco de destrucción, con cada jovencita que convierten en sus víctimas. No se puede ser humanista, y aplicar estos derechos a los bárbaros que compran su libertad, y una vez fuera de la Prisión, redoblan sus repugnantes y hediondos negocios.


   Otra cosa muy distinta - aunque no lo parezca - es el Feminismo.
   Estas organizaciones, que existen en casi todo el mundo, resultan ser separatistas (ven a todos los hombres como rivales). Desde el nombre que le dan al Movimiento y a sí mismas : Feminista. Ya marcan una acentuada discriminación de género, pues a sus rivales, los tildan peyorativamente de: Machistas. Si ellas son feministas, ¿porqué ellos no pueden ser Masculinistas? o si ellos son machistas, ¿por qué razón no se autodenominan: Hembristas?
  Esa modalidad tan Sui Géneris, no logra su cometido de, mediante la disminución - o erradicación - de la violencia por parte del hombre,  alcanzar la armonía entre ambos sexos, y por lo tanto, fortalecer las relaciones familiares. Todo lo contrario, no es por casualidad, que desde que surgió el Feminismo, se han multiplicado las separaciones de parejas y los divorcios, hasta que hoy en día, más de la mitad de las personas adultas no se han casado una, sino varias veces. No digo que ésta sea la única causa de esas rupturas familiares, pero indiscutiblemente, ha contribuído  a sembrar semillas de intolerancia e infidelidades, entre mujeres que se afilian a esa tesis, y en muchos casos, hacia varones que no las agreden emocional o físicamente. 
  El reclamo que hacen, de que se le otorguen los mismos derechos que el hombre posee (igualdad de derechos), es muy justo. Nadie se opone - entre los varones - a esta reivindicación, prueba es, que ya han avanzado un gran trecho, y lo continúan haciendo.
   No es el caso de las mujeres, cuando el hombre reclama que las féminas deben tener las mismas obligaciones que él, ellas se oponen a aquellas que no les parecen convenientes. 
   La defensa de la mujer maltratada, sería más fácil y más efectiva, sin la interferencia física y mental del feminismo, pues la violencia psicológica que éste ejerce en los conflictos, deja a la defensiva a los hombres, y por ende, pre-dispuestos a reacciones violentas, verbales o físicas. 
  Las relaciones conyugales y paternales, serían más armoniosas, y cuando surgiese un conflicto, los diálogos serían más pacíficos e inteligentes, sin la interferencia externa del Feminismo.
  Walter E. Carena
  Twitter: @wcarena