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miércoles, 3 de octubre de 2012








  Vs 

Revancha del Super clásico

    Muy grande es la espectativa, en los dos países más grandes de América del Sur. Entonces, no es difícil imaginar la dimensión de tal espectativa:  ¡Del tamaño de las dos potencias juntas!
    De momento que no soy cronista deportivo, no me voy a internar en esa área, puedo hacerlo en rueda de amigos, pero no en un medio público como éste, por más humilde que sea.
    Simplemente intento analizar las posibilidades de ambos, sin querer tocar detalladamente el tema de las convocaciones, me veo obligado a entrar en el de las chances, pues es muy importante para medir esas posibilidades. 
    Si tuviera que apostar por cualquiera de ellas, sin duda que arriesgaría mi dinero por la escuadra alvi-celeste. Y no es por mi condición de rioplatense - como muchos podrían pensar -. Es que la verde-amarela , todavía no "encanta"; y la alvi-celeste continúa caliente, rugiéndole desde las tribunas y dentro del mismo campo; afilando su garra de once dedos y concentrando todo su amor propio, para jugarle de igual a igual, para ganarle bien, y sin aprietos. Como fue el caso del triunfo brasileño, en el primer partido, jugando en casa, con más jugadores mundialistas que Argentina y con el mejor jugador de la actualidad norteña en su equipo, pudo ganar agónicamente y pidiendo la hora.
    Jugar contra Argentina, en su propia casa, debe ser lo más difícil en materia de selecciones latinoamericanas, y el efecto se siente apenas se llega a los Aeropuertos argentinos. Alguien podrá estar recordando los partidos perdidos con Colombia, Brasil y otros pocos, que tuvieron la oportunidad de ser parte del principio básico del fútbol: No solo se gana en casa, también se empata y se pierde, si no, ¿qué gracia tendría el deporte más popular del mundo?
    Escuché a algún reportero deportivo, decir que el Técnico A. Sabella, formó una defensa de cinco, atrás. Si es así, esa no sería la forma de jugarle de igual a igual , a un Brasil que viene envalentonado, confiado, y menospreciando la oncena alvi-celeste.
    Me afilio a lo que dijo el jugador Leandro Desábato: "Tenemos que copar el campo adversario, pararnos 15 metros más adelante. Conocemos más a Brasil y sabemos cuales son sus puntos débiles"
    Para calmar esa gran espectativa, la hinchada de ambos contendientes ya preparan sus mates y vinos, unos. Y ponen a enfriar sus cervezas y caipirinhas, otros.
 
Walter E. Carena