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lunes, 1 de octubre de 2012


¡Juventud....divina esperanza! III

 
Estudiantes univesitarios chilenos logran cambiar al Ministro de Educación. Julio de 2011.
Aporrea.org


    Hoy día, existe cierta turbulación política en nuestro Continente suramericano, y "tal vez" en las tres Américas y gran parte del mundo occidental. ¿El motivo? El domingo hay elecciones presidenciales en Venezuela.
    La turbulencia es -obviamente- por que hay mucha gente que está gritando: ¡Chávez no se va!. Y también hay otras tantas que vociferan a gritos pelados: ¡Chávez, vete ya!
    He podido constatar con mucha alegría, que el debate sobre quién debería gobernar en los próximos seis años en el país bolivariano, ha trascendido las fronteras geográficas y generacionales, es decir: La juventud estudiantil  de nuestras naciones, tiene la mirada hacia el norte caribeño; pregunta; se informa; discute y se posiciona. Hace de Venezuela, nuestra Venezuela. Como estoy seguro, lo seguirá haciendo con los demás paises de la Patria Grande. Porque ha hecho espacio, en su impetuosidad juvenil de formación académica, de diversión y de pasiones amorosas (como debe ser), a las inquietudes políticas de su tiempo. Nuestros muchachos, quieren participar de los cambios que han llegado para quedarse. Desean contribuir, sin ambiciones mezquinas de fama y poder, de la Revolución Social que comenzó a germinar en la Patria de Simón Bolívar. Y que se extiende, para beneplácito de los más honestos y humildes, por todo el Cono Sur.
    Al igual que los jóvenes, los veteranos que ya estamos cubiertos de cicatrizes, que las heridas recibidas durante decenios de luchas estudiantiles, obreras e idelológicas, nos dejaron para siempre, nos preguntamos: ¿Quiénes son, en qué piensan, cuáles son las intenciones  de los que gritan ¡Chávez, vete ya! ?
    Más allá de la afinidad ideológica que se pueda tener, con uno u otro lado, es incontestable el hecho -ya comprobado hasta el cansancio-, de que todos venimos siendo beneficiados con las políticas económico-sociales, implementadas por la Revolución Bolivariana.
    Cuando friso todos, no me refiero a la parte de la sociedad suramericana, que por varias generaciones ha sido privilegiada por pertenecer a clases sociales "superiores"; pertenecientes a ramas de un mismo árbol - que por estas bandas comienza a secarse-, y que fuera plantado, abonado y hasta podado, por ancestros europeos, que se afanaban y ufanaban, en sobresalir entre las sociedades indígenas, esclavas y europeas menos afortunadas. 
    La acumulación histórica de poder económico, extraído impunemente del trabajo de esas sociedades "inferiores", les permitió: comprar y sobornar políticos; crear los suyos propios (carne de cañón); colocar Presidentes, aunque no fueran los más votados; sacarlos a patadas, cuando ya no les eran útiles (cualquier semejanza con los días de hoy, no es coincidencia); darles a sus jóvenes, artículos materiales superfluos, en lugar de orientación moral y amor paternal, y no dejarlos mezclarse con el resto de la juventud, como ellos deseaban; inculcarles vicios auríferos y culturas aristocráticas, que los dejarían muy cultos, pero irremediablemente idiotizados.
    Cuando frizo todos , me refiero a esa sociedad aristocráticamente inferior, a los de abajo que se mueven, para que los de arriba se pongan nerviosos (como cantan Los Olimareños, en "Cielito del 69").
    Hasta los paises que no quieren a Hugo Chávez en el poder, se benefician con sus politicas comerciales, regionales, energéticas y de infraestrucuras... ¿Entonces, por qué rayos no lo quieren?  ¿Acaso no desean lo mejor para sus pueblos?... ¿O para sus clases privilegiadas?
    Me huele a que esa animosidad, es fruto del temor de que suceda en sus países, lo que ya está sucediendo: Tanta educación; tanta libertad de expresión; de pensar; de discutir; de reclamar derechos civiles; de participar activamente en las obligaciones de Gobierno; de acusar sin pelos en la lengua, a quienes abusan de sus funciones públicas y administrativas, y tanto énfasis en darle participación directa a los estudiantes, en cuestiones de Estado, otorgado intencionalmente a su juventud, para asegurar la Justicia Social por varias generaciones, no puede ser otra cosa que un peligro terrible, para las clases dinásticas y arcaicas de cualquier sociedad capitalista, y/o monárquica.
    Nuestros jóvenes estudiantes están activos, nerviosos y ansiosos por ser escuchados, reconocidos y apoyados en sus justos reclamos. Ya pudimos ver a la juventud estudiantil chilena que logró cambiar al Ministro de Educación, por que en lugar de ir a escucharlos, y tartar de comprender sus reclamos, mandaba a la Fuerza Pública para apalearlos.
    No los defraudemos una vez más; usemos las palmas de las manos para aplaudirlos, y no para abofetearlos. Mostrémoles nuestros dientes con sonrisas, y no con rugidos. Pongamos nuestra cuota-parte para sentirnos orgullosos de ellos, y no avergonzados.

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     Walter E. Carena
     Twitter: @wcarena